Lo que dice y lo que no dice este cero: el barrido mide 122 informes y no
encuentra un solo bloqueante. Al leer un Word entero, a mano, aparecieron cuatro defectos que
ninguna medición automática ve — uno de ellos en el número que firma el informe. Están abajo.
Por país
País
Informes
Word
Idioma
Bloqueantes
Avisos
Australia
5
4
inglés
0
0
Brasil
4
4
portugués
0
0
Canadá
4
4
inglés
0
0
Alemania
5
4
alemán
0
0
España
19
4
castellano
0
0
Francia
4
4
francés
0
0
Reino Unido
4
4
inglés
0
0
Irlanda
4
4
inglés
0
0
México
5
4
castellano
0
0
Nueva Zelanda
4
4
inglés
0
0
Estados Unidos
10
4
inglés
0
0
Lo que el barrido no ve
La capacidad portante se contradice dentro del mismo informe. La sección 6 calcula bien
—zapata corrida 2,08 kg/cm², zapata aislada 2,65—, pero las conclusiones le copian a la corrida el
valor de la aislada, y el resumen ejecutivo publica 2,08. Quien lea el resumen dimensiona con un
número y quien lea las conclusiones, con otro 27 % mayor. Es el número que firma el informe.
La profundidad explorada no cuadra. La sección 1.4 dice 2,5 m y el resto del informe 3,50 m.
Los datos cargados decían 3,0: los dos números están inventados.
Un código de campo de Word impreso como texto en el índice: se lee TOC h o "1-3".
Un marcador sin resolver en el resumen ejecutivo: «Estrato de apoyo: horizonte de
apoyo».
Ninguno de los cuatro mueve un contador: el informe tiene todas
sus secciones, su idioma, sus figuras y sus conclusiones. Por eso el barrido lo da por limpio.
Los 44 Word, revisados uno a uno
Idioma correcto en los 44 — alemán en Alemania, portugués en Brasil, francés en Francia,
castellano en España y México, inglés en los seis restantes.
Fotos de terreno incrustadas en los 44, verificadas por contenido, no por nombre de archivo.
Cero markdown crudo, fórmulas LaTeX, símbolos prohibidos, marcadores sin resolver,
valores rotos, «arroja» y voseo.
Qué se arregló el 30 de agosto
Treinta cortes del camino del cliente. Ninguno lo veía un
barrido: los corpus miden informes ya generados y todos ellos rompen antes de que el informe exista.
Nadie podía generar. Los workers se llamaban en un dominio al que la cookie de sesión no
viaja, 55 de 66 respondían con comodín —incompatible con la sesión—, y el panel pedía un proveedor de
modelo sin credenciales.
Nadie podía pagar. El cobro se emitía a la billetera del comprador, no a la de quien vende.
Y el vigilante no miraba Polygon, que son las dos redes que la pantalla marcaba «recomendado».
El informe salía sin conclusiones. La plataforma cancelaba esa sección a los 30 segundos y
el panel la marcaba «rechazada» diez minutos después, sin decir por qué.
El plan no se gastaba. Una cuenta gratuita generaba informes sin límite y pagar no daba
nada a cambio.
Un extremo regalaba las claves de la cuenta a quien las pidiera, y otro ejecutaba SQL con un
token que nadie verificaba.
El anexo del Word iba en castellano dentro de informes en inglés, y sólo hablaba dos
idiomas cuando el informe se escribe en cinco.
histórico
Los arreglos no estaban desplegados. El del idioma se guardó tres minutos después del último
despliegue de los agentes. Todo lo regenerado antes corría contra código viejo.
El idioma no salía del país. Cada agente lo leía del mensaje y asumía castellano si no venía.
La función que lo deduce del país vivía en el módulo compartido sin que la llamara nadie.
El encabezado sólo estaba anclado en 5 de 12 secciones. Por eso un mismo informe alemán daba
su §2 en alemán y su §7 en castellano.
La descripción del suelo no seguía al símbolo. Cuando el laboratorio corregía «SM» a «CH», la
descripción se quedaba diciendo «arena limosa»: la propia cadena creaba la contradicción que el
guardián luego bloqueaba.
Un topónimo podía más que el prompt. El informe de España cuya localidad se llama «Los
Angeles» salía en inglés aunque se le diera el país y el encabezado literal. Ahora el sistema mide el
idioma de su propia salida y reintenta.
El barrido daba por limpio un informe sin ninguna sección. El filtro sobre una lista vacía
devuelve vacío, o sea «no falta nada».